SMART
MENTORING

    El mentoring acelera el proceso de emprendimiento y multiplica el potencial de un proyecto de nueva creación. Más allá de aconsejar y transmitir su bagaje, un mentor debe hacer suyo el proyecto que acompaña, apadrinarlo e implicarse de forma total en la iniciativa. Por lo tanto, debemos entender el mentoring como un compromiso entre emprendedor y mentor que trasciende la propia relación profesional.

    He podido aprender y comprender en profundidad que es el mentoring gracias a este libro, Smart Mentoring. Ya el titulo explica muy bien que es mentoring, un proceso mediante el cual una persona con más experiencia aconseja y ayuda en el desarrollo profesional y personal a otra. Utilizaré este libro para mi trabajo final de Master en Italia, por que gracias a su simplicidad me hizo amar esta herramienta, tan sencilla, aunque tan eficaz, tanto para la empresa, como para los trabajadores.

    Una experiencia como mentor que me llenó de satisfacción la viví hace tres años en una empresa tecnológica de unos 15 millones de Euros de facturación, en la que yo era Director General. La persona de quién fui mentor era un administrativa de unos 26 años, lista, ambiciosa, trabajadora y comprometida. Con motivo de la salida del Director Financiero, reestructuramos el área de tal forma que ella pasaba a ser Controller y responsable del equipo existente (2 personas) y yo asumía temporalmente parte de las funciones de Dirección. En paralelo, se inscribió en un postgrado de un año en Finanzas, de tal forma que combinaba su aprendizaje formal con experiencias cada vez más complejas y, sobretodo, se iniciaba en la gestión de equipos. El objetivo era que ella pasase a ser la Directora Financiera en unos 2 años. La experiencia funcionó muy bien, sobre todo por las cualidades de la persona en cuestión, y culminó con su nombramiento como DF al año y medio y su asistencia habitual al Consejo de Administración. Y el contexto no era fácil: la empresa era propiedad de varios Private Equities, estaba inmersa en dos operaciones corporativas, y estaba doblando su tamaño en esos dos/tres años. Pero el resultado fue muy positivo por varias razones: 1.- Promocionó a una persona de indudable talento, 2.- Diseminó en la empresa el mensaje de que el talento y el esfuerzo eran el mejor camino hacia el progreso interno, y 3.- Permitió la conservación de know-how y el ahorro de costes de cambio y transacción. Y lo bueno es que la sugerencia sobre ésta promoción la recibí de otro colaborador mío. Nunca dejas de aprender….

    Fue un placer asistir al workshop de mentoring de Augere. Sin duda, el mentoring es una de las herramientas más eficaces para desarrollar el capital humano de una empresa en la dirección que se desea. Me gustó entender las ventajas que tiene el mentoring tanto para el mentee, como para el mentor, y para la compañía. Augere enfoca el programa de mentoring como una colaboración muy estrecha con la compañía que lo desea implantar, dando un fuerte soporte para que sea un programa de éxito. Fue muy interesante la experiencia que compartió Alfonso de San Cristóbal (Dtor RRHH Aegon) con nosotros sobre la exitosa implantación del programa de mentoring en Aegon junto con Augere. Mentoring, una herramienta de éxito si es bien aplicada, y en eso Augere nos puede ayudar mucho.

    Todos nos enfrentamos a nuevos retos cada día, tanto en el entorno laboral como en el personal. La mejor forma de superarlos es buscar referentes que hayan superado dificultades parecidas y pueden compartir con nosotros su experiencia, abriendo así un abanico de posibilidades que quizás no habíamos considerado. Desde mi punto de vista, cualquier persona que haya podido tener un cierto éxito profesional debería dedicar una parte de su tiempo al mentoring. Así estará contribuyendo al éxito de las personas y seguro que también establece una enriquecedora relación profesional con los nuevos emprendedores.

    Desde mi punto de vista, el Mentoring es una maravillosa y eficiente forma de compartir conocimientos y experiencias. El Mentoring debe su nombre a la mitología griega. Mentor era el amigo íntimo de Ulises, el protagonista de la Odisea de Homero. Antes de partir para Troya, Ulises pidió a Mentor que se encargara de preparar a su joven hijo Telémaco para sucederle como rey de Ítaca. Mentor tuvo que ejercer de padre, maestro, modelo, consejero asequible y fiable, inspirador y estimulador de retos de modo que Telémaco se convirtiera en un rey sabio, bueno y prudente. Creo que estas competencias y habilidades siguen siendo válidas y necesarias en los procesos de Mentoring actuales. El Mentoring es un proceso de aprendizaje personal y profesional donde especialmente el Mentee pero también el Mentor tienen la posibilidad de crecer por el intercambio de experiencias y conocimientos. No entendería la práctica de Mentoring sin contemplar la satisfacción del aprendizaje mutuo como palanca motivacional para su práctica. Ante los importantes cambios que la Transformación Digital implica en los modelos de negocio y de gestión, el potencial de los procesos de Mentoring es enorme siempre que se realicen desde el máximo compromiso, lealtad y confidencialidad.

    He tenido varias experiencias como mentor o mentee, todas ellas muy enriquecedoras. Creo que si algo han tenido en común es que siempre estaban basadas en confianza y respeto, construido en el tiempo. Esto tiene que ver que muchas veces las conversaciones involucran decisiones difíciles que incluyen un grado de salto de fe, que sólo puede ser aceptado cuando existe mucha confianza. Por ejemplo, en mi caso personal siempre menciono mi experiencia cuando pasé de manejar planeamiento estratégico para Latinoamérica en Pfizer a la Gerencia de Ventas en Perú, lo que era en papel casi una “democión a pedido”. En ese momento mi mentor, Andreas Fibig quien era Presidente de Latinamérica de la compañía me explicó en sentido práctico la diferencia de desarrollo de carrera y progresión de carrera. Este paso realmente me lanzó dentro de la industria y pienso que solo la acepté por la gran confianza que tenía en él como mi mentor. Otro elemento que considero importante es que exista un buen conocimiento mutuo. Recientemente he tenido conversaciones con tres mentees con los que conversamos de su situación familiar, los deseos propios y de sus familiares como condición necesaria para el éxito del paso profesional. Para lograr esto, mi recomendación es cultivar una relación de largo plazo con sus mentores. Mantener un contacto periódico para que cuando necesites pedir ese espacio de conversación, el mismo transcurra sobre una relación bien establecida y mantenida.

    A la temprana edad de 26 años fui nombrado CEO de una fundación internacional Rockefeller y, por ponerlo suave, estaba hasta arriba y la cosa me superaba. El Sr. Rockefeller tuvo la preclara visión de pedirle a su “mano derecha”, un caballero llamado Charlie Owen, que fuera mi mentor. Durante 6 años, Charlie actuó magníficamente como mi mentor. Todos los lunes me daba un libro y todos los viernes tenía que hacerle un informe sobre el libro. Como resultado, el me responsabilizaba por la aplicación de las ideas que hubiera aprendido en el libro, lo que se convirtió en un proceso increíblemente poderoso. También me llevaba a reuniones para que observara a los ejecutivos de otras compañías mientras negociaban tratos de más de 100 millones de dólares y utilizaba esto como una experiencia de aprendizaje. Ser un mentee de Charlie Owen fue un punto de inflexión en mi carrera. Durante los últimos 10 años he tenido el gran honor y el placer de hacer mentoring a más de una docena de jóvenes profesionales. Ha sido mi particular forma de devolver todo el increíble valor que mis mentores me han aportado. Me encanta la oportunidad de ejercer como mentor porque hace posible ponerse al servicio de otros y ayudarles y porque me empuja a ser mejor líder y aprender mejor, de manera que puedo agregar el mayor valor posible a aquellos que han pedido mi ayuda. El proceso de mentoring no sólo te desafía a ser un buen maestro y un ejemplo sino que además te permite aprender un montón de las personas con las que haces el papel de mentor. Al mismo tiempo que proporciona el inmenso placer de verlas florecer y crecer en sus carreras y en sus vidas.

    He participado como mentor en varios programas con los que la empresa pretendía conseguir que la persona recién incorporada al proyecto aprovechara mi experiencia y capacidades para acelerar su proceso de socialización y aporte de valor. La experiencia como mentor me ha resultado siempre muy gratificante ya que no hay nada que produzca mayor satisfacción que darse a otro. Para el mentee es una oportunidad única de recorrer de forma rápida un camino que de otra forma le hubiera llevado mucho tiempo recorrer: es algo así como un padre que le explica a su hijo los caminos que debe o no debe transitar y los atajos de los que puede aprovecharse. El vínculo que se crea entre ellos es tan potente, que en la mayoría de las ocasiones he establecido con mis mentees una relación de complicidad (amistad en algún caso) que se ha mantenido a lo largo del tiempo.

    Toda mi actual filosofía de vida, mi manera de entender la natación, tiene su origen en Montserrat Tresserras. Su personalidad, su historia de vida, su autenticidad y sobretodo la forma en que consiguió sus logros deportivos han sido para mí pura inspiración. Montserrat es una leyenda viva y una verdadera heroína de la natación de aguas abiertas. Un referente mundial de la natación más extrema, antigua y purista que existe en todo el mundo (sin neopreno, en solitario, saliendo de tierra y llegando a tierra y sin tocar la embarcación). Nuestras trayectorias parecen estar predestinadas: El 12 de setiembre, en su caso de 1957 y en el mío de 2008, cruzaríamos el Estrecho de Gibraltar nadando y aquello marcaría profundamente la trayectoria de nuestras vidas. El destino ha querido que entre nosotros exista una conexión mágica, un montón de coincidencias que van más allá de la casualidad, y me siento inmensamente afortunado y orgulloso por ello. Compartir experiencia de vida con ella es un honor. Gracias "Monty", te quiero mucho.

    Contar con un mentor apropiado es una diferencia crucial para un emprendedor, ya que puede significar que el emprendimiento crezca o no, sea rentable o no, incluso que subsista o no. El buen mentor es faro: muchas veces los emprendedores navegamos con mal tiempo y una niebla muy densa. Para mí, luego de veinticinco años de éxito empresarial, no hay tarea profesional más gratificante que el mentoring.

    Estoy encantado al saber que mis colegas Francisco y Luis han escrito este libro. Creo que el mentoring es un tema demasiado importante como para que no se escriba de forma exhaustiva acerca de él. Mi primera aventura empresarial tuvo lugar en el año 2002, aquí en Bahrein, cuando el concepto de mentoring ni siquiera existía. Cometí tantos errores que me hubiera gustado realmente haber tenido a alguien que hubiera actuado conmigo como mentor y me hubiera guiado. Hoy, década y media más tarde y después de haber entendido varios nuevos negocios, me ocupo de actuar como mentor de jóvenes emprendedores y de darles las ventajas que yo nunca tuve ¡Gracias Francisco y Luis por vuestros esfuerzos!

    Soy muy afortunado por haber tenido múltiples mentores a lo largo de mi viaje como emprendedor. Uno de ellos, Ben, un contable medio retirado, me ha apoyado y desafiado desde que era una startup a lo largo de nuestros 13 años en el negocio. Otros mentores han sido de gran ayuda en periodos más cortos, cuando he necesitado las experiencias de otros para proyectos específicos y periodos de crecimiento. Ser mentorizado y mentorizar a otros me inspira para reflexionar, aprender y crecer. Dudo que mi viaje hubiera sido tan largo y tan divertido sin los aprendizajes que he recibido de mis mentores y lo que ellos han compartido conmigo